La maldición maldita

Nota: Este post es el que debía salir originalmente el jueves, leanlo como si hoy fuera jueves, así es más divertido.

Anoche estaba tan aburrido que me puse a ver E! Entertainment ni bien pongo empieza a salir el clásico E True Hollywood Story que todos hemos visto por lo menos una vez, no lo nieguen. El programa era acerca de la maldición de los "little rascals" ¿se acuerdan de ellos?

El programa era todo macabro y la introducción mostraba una serie de eventos horrorosos que les habían pasado a todos y por lo que se habían muerto. Me entusiasmé con esa curiosidad mórbida que todos tenemos cuando vemos ese tipo de programas, no lo nieguen. Pero luego de medio programa me di cuenta de la realidad, estos tipos están tratando de engañarme. Me explico.

Te mostraban el caso de uno de los pelados, un gordito que le decían Chubby, el pelado tenía un problema glandular y se hizo muy muy gordo. Como a los 13 años lo botan del programa porque ya estaba muy grandecito, entonces el muchacho vive su vida pero su problema glandular se pone mal y se muere a los 18. Según E, así empieza LA MALDICIÓN. Todo el programa se la pasan tratando de asustarte con las muertes de los pelados, cuando en realidad solo 3 o 4 murieron jóvenes y por causas no tan misteriosas, uno era repartidor de periódicos y lo atropelló un camión. Y otro que era militar se murió al chocar el avión con otro. De ahí Darla se murió de cáncer o algo así como a los 40 y pico de años. Otro se murió como a los 70, la mayoría fue de viejos y por enfermos pero cada vez que contaban uno de estos, los del programa decían ?habrá sido el cáncer que lo mató a los 80 años o fue ¡LA MALDICIÓN!" Uy si que miedo. Me dio por investigar un poco en Internet y me topé con la página de E que habla acerca de ese especial, y me encontré con esto.

Styme alimentó a sus 13 hermanos y hermanas, luego se hizo adicto a la heroína.


Nótese como te ponen la foto del niño todo tierno, y luego te ponen que se hizo adicto, más vendedor no puede ser.

En fin, yo quejándome de lo ridícula que me pareció la maldición, y esa noche, al apagar la tele, decidí leer el periódico, y la primera noticia que leo es esta. Recién ahí me asusté.