El piquete

Cada persona tiene como diría una amiga por ahí "su piquete" y bueno pues cada cual decide que piquete de qué persona le atrae más o le atrae menos en caso obviamente de que le atraiga algo.

Creo que todos tratamos de hacer un recuento completo de virtudes y defectos capaces de adecuarse a nuestra retorcida o recta personalidad. Nos fijamos en si huelen bien, en el tipo de cabello o hasta en la talla de zapato. Y ya para rematar y decidir si la persona está destinada a ser el objeto de nuestro afecto nos fijamos en otras cosas más interesantes como si dan limosna a los niños que te limpian el vidrio en el semáforo "inteligente" de la Plaza Dañín o sus escritores y directores favoritos.

Todo para tener cada vez más y más cosas en común porque tal vez en el fondo nos gusta enamorarnos de nosotros mismos, pero ese no es el tema. Yo fui durante toda la escuela una niña que se comía los libros de escritura y ortografía, luego los de redacción, me traumaban las agudas, las graves y las esdrújulas y sus respectivas tildes.

Siempre corrigiendo hasta el cansancio a todos mis amigos siendo en exceso annoying con el lenguaje. Con el tiempo y con la vida he perdido alguna cosas y ya no soy tan enfermita con la ortografía, pero los rezagos quedan.

Un día de repente descubrí que me parece la cosa más sexy en un hombre una buena ortografía, ese es mi piquete raro del día de hoy. Me di cuenta que al ver la evolución ortográfica de mi príncipe como que me enganchaba un poquito más así como cuando Morticia habla francés y Homero no le puede dejar de besar el brazo.

O no me podría imaginar lo desagradable que sería recibir un mensajito en mi celular que diga "kriño q' ases", lo mando al carajo. Y bueno digo yo, si existen mujeres que se ponen exquisitas y buscan tipos con carros y camisas de una marca específica pues creo yo que mi piquete no es así como tan jodido que digamos.

¡Manifiéstate con tu piquete!

Cosas

Cosas que no entendía de niño y ahora entiendo.
- Cuando mamá llegaba y me decía: ¡Pero si acabo de llegar! Déjame descansar un rato y te llevo.
- Cuando papá llegaba y no me traía nada, tenía todo el día pero no me podía comprar un caramelito.
- Los niños no son prohibidos en Galápagos.
- Por que mis padres nunca tenían fiestas ni chupas (a las cuales yo quería ir), pero se iban elegantísimos al "doctor" un viernes en la noche.
- Es bueno bañarse todos los días.
- Aprender quebrados no es lo más difícil del mundo.
- Las caries no eran un invento de mi mamá.
- La muerte.
- Los chistes del Gordo Porcel.

Cosas que no entendía de niño y sigo sin entender.
- Para que quieres salir en la página de sociales del periódico.
- Por que no podemos todos revolver la comida y ya.
- Por que mi hermana tiene que conseguir un esposo con dinero.
- Por que yo me tengo que casar con un chica que sea, sobre todas las cosas, guapa.
- Por que soy muy grande para jugar en los juegos de McDonalds.
- Por que hay que usar un tenedor para cada cosa.

Cosas que no entendía de niño y no quiero entender.
- La política.
- El fútbol americano.
- El gusto por la moda.
- El gusto por la farra.
- Comer aceitunas.
- La tauromaquia.

Cosas que entendía de niño y he olvidado con el tiempo.
- Sonríe siempre.
- Todos son posibles compañeros de juego.
- Correr hasta que no te den las piernas se siente bien.
- Las cogidas es el mejor juego del mundo.
- Es facilito reírse de cualquier cosa.
- Sólo necesito jugar para ser feliz.

Nuevo viernes, nuevos links

Lo que me gusta de los links del viernes es que son en viernes y se acaba la semana. Al fin.

La serie Art-Dollar es lo que suena, una exposición de obras artísticas hechas con billetes, están chéveres.

¿Quieres leer El Quijote y te da pereza levantar semejante libro? Puedes leerlo en cuotas, en esta página te lo pasan poco a poco por mail. Anímate y suscríbete, que necesitan un número mínimo para empezar y yo ya quiero empezar...

Uno de mis links favoritos de hoy. Acá te dicen datos curiosos chéveres acerca de ti, solo pones tu fecha de nacimiento, y la hora si la sabes y la página te dice, por ejemplo, cuantos segundos llevas de vida, o cuantas veces has pestañeado. Yo he pestañeado 119 millones de veces en mi vida, y contando.

¿Quieres orquestar plusvalías conceptuales? ¿o tal vez incentivar transiciones con impacto?
Este generador de verborrea te ayudará para esas reuniones con el jefe, si se las dices el lunes en la mañana, lo coges dormido y ni cuenta se da.

Aquí hay un tipo que se dedica a recoger basura que encuentra en la calle, la escanea y la sube a internet, lo hace una vez por día. Vean aquí, la verdadera basura del internet.

Esta me encantó, el Sr. Allan Teger utiliza el cuerpo humano como paisajes, y con miniaturas y un poco de juego de luz, hace unas fotos increíbles donde un ombligo puede ser un hoyo de golf, y una espalda un lindo valle. Recomendada.

Gracias por la paciencia, nos vemos el lunes.

Una pequeña gran historia

A veces quisiera poder inventarme estas historias, poder decirles, hoy escribí un cuento de un tipo que le paso una cosa locota, pero no, no me las invento, en realidad me pasan. Y digo que me gustaría inventármelas para de esa manera no tener que vivirlas. Además algunas son tan graciosas (para todos menos para mi) que cada día más me convenzo de que mi vida es un Sitcom, y en algún lado hay un grupo de escritores que se les ocurren estas pendejadas, y un grupo de espectadores que se cagan de la risa, mientras yo la paso mal.
Bueno, sin más preámbulos, la historia.

Hoy decidí salir temprano de casa, he estado llegando un poco tarde al trabajo y bueno, hoy quería compensar. Así que salgo, y cuando ya había avanzado unas cuantas cuadras, veo que me hacen señas. Me detengo y le doy una vuelta al carro, y veo que tenía una llanta baja. "No hay problema" - pensé "esto lo arreglo en un toque". Hago la clásica llamada a la oficina de "voy a llegar un poquito tarde, pero casi nada". Como no es la primera vez que me pasa, me conozco el proceso de memoria así que rápidamente saco la gata, y la llanta de emergencia. Una ensuciada y un dolor de espalda después, ya todo estaba listo, así que volví a salir, pensando en ponerle gasolina al carro porque estaba súper bajo.
Así que sigo, y al rato siento algo raro en el carro, así que, una vez más, me detengo y le doy una vuelta al carro, y la llanta de emergencia, la que recién puse, se había bajado.
"Tranquilo" - me dije "tranquilo, ahí al frente justamente hay una vulcanizadora, no tienes tanta mala suerte". Por cierto, cuando estoy sólo me hablo y me tranquilizo a mi mismo, esto tiene relevancia luego.
Avanzo como puedo a la vulcanizadora y me parchan las dos llantas, ponen la llanta original en su sitio y todo listo, ahora sí, salgo. Avanzo otro poco y de pronto, el carro empieza a toser (así sonaba) y yo ya conocía ese sonido, así que empiezo a hacerle barra al carro "vamos carrito vamos!!! tu puedes!! mira que aquí al frente no más está la gasolinera, tu PUEDEEEES!!!!"

- No pudo.

Hago la clásica llamada de "voy a llegar un poquito más tarde de lo que pensaba", y cojo mi súper galonera (se nota que no es la primera vez que me pasa) . Cruzo la "calle" (creo que es una avenida, porque hay un tráfico...) y me voy al primer dispensador que veo, se da esta conversación.

- Buenas, amigo ayúdeme que me quede sin gasolina, deme un galoncito.
- Chuzo, no se puede pana.
- Ya mire que otras veces si me ha vendido.
- Es que es prohibido.
- Si pero mi carro está ahí al frente, mire ese azul de ahí, ¿si lo ve?
- Yo le daría pana, pero justo está el inspector de los bomberos ahí y el man no deja, después nos pone multa
- ¿Entonces...?
- Entonces va a tener que empujarlo.

Después de varios minutos de pedir misericordia inútilmente y utilizar mi terapia de relajación (patear la llanta), me encontraba al frente de la gasolinera, con la puerta del carro abierta, una mano en el volante y otra en la puerta.

A empujar.


2 minutos después, tenía una cola de carros atrás mío, y sus conductores, gritando cosas que sólo se pueden escribir con los caracteres encima de los números en el teclado. La "calle" era muy transitada así que al tratar de girar en U bloqueé el paso, además que la vuelta estaba abajo de un puente, mucho más adelante. ¡Como suda uno cuando empuja un carro!
Un tipo se apiadó de mi y decidió ayudarme remolcando mi carro el resto del camino. El tipo lucía furioso, le agradecí mucho y casi que no hablaba, como que me ayudo más para sacarme de su camino que para ayudarme.

Así que ahí estaba, ya en el dispensador de gasolina, pensando en que al fin iba a salir de ese lío.
"Échele el dólar, pana". 1 minuto después ya estaba todo listo y le doy la vuelta a la llave.

Pero no prendió.

Debo contarles que ese carrito me ha dado problemas antes, entonces ya me sé mas o menos que es lo que le falla cuando no funciona. Cuando se queda sin gasolina hace el esfuerzo pero no puede prender, esta vez no pasaba nada, no sonaba nada. No prendían las luces, al parecer, era la batería. El carro de atrás empezó a pitar y yo me seguía hablando a mi mismo, calmándome, prometiéndome premios después.
Una vez más, me volví a bajar, y con el ruido del pito del de atrás, empecé a empujar el carro, de nuevo, para que el tipo de atrás pudiera poner gasolina. Casi pierdo el control con el tipo del pito, me iba a botar a asesinarlo con mis propias manos, pero cuando me di la vuelta vi, ¿a quien creen? al señor furioso que me remolcó. Nunca me di cuenta cuando se puso detrás mío, estaba casi seguro que lo vi irse hacia adelante. Mi teoría es que ya se iba y decidió cargar gasolina ya que estaba ahí, no se porque se puso atrás mío, pero estoy reseguro que se arrepintió.
Yo le sonreí falsamente, y empujé, empujé con rabia, mientras decía mil insultos entre dientes.
Avancé unos metros y me detuve, hice, una vez más, la clásica llamada a la oficina "voy a llegar mucho más tarde de lo que pensaba". Abrí el capot, no sabía que hacer, ya no pude más.

-¡snap!

Algo así se escucho cuando lo perdí, el control, completamente. Me puse como loco frente al maldito carro en la maldita gasolinera, preguntándome, en voz alta, porque maldita sea me pasan estas malditas cosas a mi!!! golpeando el carro con manos y pies, casi que llorando. "maldita batería!!, maldito carro!!, no es justo!! ahhh!!!" (soy un chance dramático)

Según yo estaba en una parte medio alejada de toda la gente, donde casi no se me iba a escuchar, yo nunca vi al señor sentado en la vereda, creo que era el administrador de la gasolinera o algo así. Cuando se paró y de pronto apareció justo al lado del carro, lo primero que sentí fue vergüenza, jamás me hablo cuando alguien puede escucharme, pueden pensar que estoy loco o algo.
El tipo se acercó despacio, me miraba con miedo, y desde un lado metió la mano, movió los cables de la batería, y de pronto, algo sonó "click" en el carro y las luces se prendieron. Traté de acercarme para ver, y noté que el retrocedió con miedo. Ahí, yo todo despeinado, sudado, rojo y con cara de loco le dije:

- gracias
- váyase
-¿Qué?
- ya.. ya váyase, ya se puede ir
- ah sí, oiga gracias no sabía que..
- ¡n.. no se me acerque!
- pero si estoy bien, ¡solo estaba un poquito molesto!
- tranquilícese, no queremos violencia aquí, solo súbase a su carro y váyase tranquilo.
- bueno, ¡pero no estoy loco oiga!

El tipo se fue a hacerle señas al "guardia". Yo aproveché y me fui de ahí, directo al trabajo, recién viéndole la gracia a todo el asunto. Creo que después de todo pensó que yo estaba loco o algo.

Envidio a Dios/suerte/azar o a los escritores del show, quien sea el causante de todo esto, porque me toco ser protagonista pero me hubiera gustado que esta historia se me ocurra a mi.

Y, una vez más, sin testigos.

Filosofía de pinzas

Ayer traté de depilarme las piernas con una pinza de cejas. Estaba preocupada de mis asuntos, metida en mi depilación cuando por algún motivo la otra yo que vive en mí se aleja de mi cuerpo, me mira burlonamente y me pregunta porqué demonios hago eso. Y es tan diferente verse desde afuera de si mismo.

Efectivamente, me quedé pensando no solo en lo largo y tedioso que podría ser depilarme con una pinza de cejas sino en la otra serie de barbaridades que hacen las ladies que tenemos dentro para mantenerse ladies.

Primero la depilación, no podemos soportar (o al menos yo) vellos demás en nuestro cuerpo y la solución es arrancarlos de nuestra piel sin remordimientos. También está el hecho de pintarse las uñas o de hacerse agujeros en las orejas, a mi nadie me preguntó si quería hacérmelos y ahora como ya los tengo, tengo una preocupación más en mi vida: qué aretes ponerme.

Además está cuidarse de no engordarse, aprender a maquillarse y saber reconocer distintos tipos de telas y hasta de perfumes (aunque como yo soy un poquito anósmica nunca podré reconocer un perfume), luego están los zapatos de tacón y como olvidarnos de los jabones para el cutis.

Todas esas vainas que a mi mamá le encantaría que yo haga pero que no hago. Es como si en el fondo no hubiéramos evolucionado lo suficiente, como si todavía fuera necesario educar "señoritas" en lugar de educar mujeres con corazones fuertes e ideologías marcadas.

Hace poco escuché a un amigo decirle a una amiga "- tienes que aprender a cocinar si te quieres casar algún día", la última vez que miré dentro de mí el código era casarse con alguien porque se aman de verdad y la cocina a la mierda o que cocinen los dos.

No puedo creer que aún hoy exista un encasillamiento para las mujeres y aún peor que de a poco estas costumbres un poco barbáricas como arrancarnos los vellos o pintar nuestros rostros para llamar la atención del macho estén arraigadas en nuestras costumbres sin importar cuanto de mujeres nuevas tengamos dentro.

Está bien, me encanta ser mujer y tener la opción de ser coqueta y vestirme con el estilo que más me acomode pero es extraño ponerse a pensar y a razonar como estas "costumbres" femeninas tienen origen en una visión externa de lo que el mundo supone que debemos ser. Tal vez hemos aprendido a disfrutar en el camino de estos detalles pero el origen y el objetivo de ser una ladies (y obviamente unas putas en la cama) es lo que me hace dudar y filosofar tonteras cada vez que me veo a mi misma tratando de depilarme las piernas con una pinza de cejas.

Nuevos Amigos

A su derecha en esa barra tan chévere que tenemos ahí para su deleite y diversión, hemos puesto, en la sección de links, unos cuantos links extraordinarios nuevos de unos blogs chéveres que hemos encontrado y que nos han encontrado.

Sentir con tinta: Lyla Boka escribe de su vida y de lo que siente, si les gusta el estilo de Sadie les gustará este blog.

CeroCuatro: Nuestro amigo Phantom relata historias de su vida en O4 (allá te explican que es eso). Le pasan unas cosas que ni te imaginas.

OysterDay: Nuestra amiga Adriana es una chica puertorriqueña que vive en Phoenix, Arizona, y al igual que nosotros, tiene unas cuantas experiencias locas que contar. Está en inglés así que si conocen el idioma péguense una visita, no es justo que posts tan buenos estén sin comentarios.

AlegrePoisonito: Nosotros las tenemos linkeadas desde hace rato, pero hace poco poisonito nos presentó formalmente en su blog, así que hay que ser recíprocos.

Eso es todo amigos.

Por dormida

Yo quejándome como siempre de todo, pensando en como ser rica y famosa de la noche a la mañana mientras no me alcanza el dinero ni para la entrada del cine en sábado. Yo que necesito una ocupación que me dé algún rédito vengo y hago una pendejada máxima por andar medio dormida.

Suena el teléfono a las siete de la mañana, Sexy Sadie contesta con voz ronca y un ojo todavía cerrado del sueño responde a una voz de acento gringo:

- Jelou señorita Sexy Sadie this is Mr. Dean ¿me recuerda?

- No

- Mr. Dean de la escuela "M?"

- Ah

- Necesitamos un reemplazo para una profesora de inglés, ¿puede venir?

- No creo zzzzz tengo que zzzz editar un cortometraje.

- Es importante ¿no podría desocuparse?

- No, tengo que editar.

- Bueno gracias.

- Chau zzzzzzzz

Solo segundos después de haber cerrado el teléfono me di cuenta de que en mi sueño había rechazado una oferta de trabajo que me caía del cielo. Podía editar en la tarde o mañana pero por dormida me jodí. Pensé en llamarlo de vuelta pero saber que mi excusa era - es que estaba medio ruca y no estaba consciente de sus palabras - me hizo pensarlo dos veces.

Condena

Somos de los que preferimos disfrutar de lo que estamos haciendo, somos de los que nos encanta el conocimiento y ver documentales sobre animales como forma de entretenimiento. Nos gusta sentarnos a escribir estupideces y en el fondo sabemos que poseemos lo que se requiere para ser una "persona de éxito".

Pero por la maldita ley de la compensación con todas nuestras cualidades vienen un igual número de defectos que evitan que las palabras se transformen en realidades. O sea tenemos ideas geniales, tenemos el intelecto y las ganas pero una pereza constante de ponerse en pie y empezar a hacer las cosas.

Tal vez sea solo mi caso pero no ceso de buscar esa idea genial que me arregle la vida, esa idea genial que evite el hecho de tener que asistir a una oficina por el resto de mi vida con el único afán de poder alimentarme y poner un techo sobre mi cabeza. Me niego a creer que es esa la única forma.

Estudiamos y trabajamos lo que creemos que queremos ser, luego somos eso o algo parecido o algo diferente y en el camino descubrimos más y más cosas y sin embargo nuestra carrera nos definió hace rato y redefinirnos es un lío que la mayoría prefiere no aguantar.

Podría haber sido veterinaria, escritora, cantante, filósofa o heladera pero tuve que concentrarme en una sola rama porque así debe ser porque eso es lo normal. Pero yo no quiero lo normal, yo no quiero ser esclava de un trabajo, ni esclava de un horario, ni esclava de un sistema.

El mundo es demasiado vasto para encerrarme a observarlo desde una pecera, y mi mamá me dio la vida para vivirla. Sin embargo, el dinero es necesario, para tener dinero hay que trabajar, para trabajar hay que tener disciplina y la disciplina me estrecha un poco los sueños.

Todo está ahí dentro de nosotros, las ideas geniales, los negocios perfectos, lo que somos y lo que queremos ser pero entonces ¿por qué demonios teniendo tanto "potencial" no podemos hallar la manera de hacer funcionar cada idea y cada palabra? Somos personas fuera de lo común condenadas a vivir comunmente.

¿Qué hacer en este mundo extraño? ¿Me siento y espero una racha de voluntad y mi genial idea? ¿Me adapto? ¿Me estiro o me aplano? ¿Guardo en un cajón mi espíritu o me pego unas alas y me boto al vacio?